Mundos antiguos en torno a una estrella "foránea"

Se han hallado dos planetas en torno a la estrella de Kapteyn que, posiblemente, formaba parte de una galaxia satélite que fue absorbida por la Vía Láctea

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04/06/2014

Un grupo internacional de astrónomos ha hallado dos planetas en torno a la estrella de Kapteyn, una estrella cercana al Sol con una historia peculiar, ya que posiblemente formaba parte de una galaxia satélite que fue absorbida por la Vía Láctea. Con una edad estimada de unos once mil quinientos millones de años, el sistema planetario de Kapteyn constituye uno de los más antiguos conocidos.

"La mayoría de los planetas detectados en torno a otras estrellas, muchos de ellos gigantes gaseosos, se halla a cientos de años luz de la Tierra -destaca Pedro J. Amado, investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) que participa en el hallazgo-. El desafío, a día de hoy, reside en encontrar planetas de tipo rocoso que se hallen en la zona de habitabilidad, la región alrededor de una estrella donde un planeta puede albergar agua líquida".

Y la estrella de Kapteyn que, con una distancia de solo trece años luz, constituye la vigesimoquinta estrella más cercana a la Tierra, reúne ambos requisitos. Su sistema planetario se compone de Kapteyn b, un planeta unas cinco veces más masivo que el nuestro que gira en torno a la estrella cada cuarenta y ocho días, y de Kapteyn c que, con unas siete masas terrestres, muestra un periodo de ciento veintiún días.

Concepción artística del sistema planetario de Kapteyn. Fuente: Victor H. Robles, James S. Bullocks, Miguel Rocha (UC-Irvine) y Joel Primack (UC-Santa Cruz).

El primero, Kapteyn b, constituye el ejemplar más prometedor, ya que se halla en la franja de habitabilidad. Pero para confirmar que, en efecto, se trata de un mundo con agua, se requiere instrumentación aún en desarrollo.

El hallazgo ha sido posible gracias al espectrógrafo HARPS, situado en el Observatorio de La Silla (ESO) en Chile. "A día de hoy resulta muy complejo descartar falsos positivos en la búsqueda de exoplanetas, de ahí que los datos de HARPS hayan debido complementarse con otros dos espectrógrafos -destaca Pedro J. Amado (IAA)-. Podremos paliar este problema gracias a CARMENES, un instrumento que estamos desarrollando para el Observatorio de Calar Alto y que, al observar tanto en el visible como en el infrarrojo, permitirá descartar falsos positivos de manera inmediata".

UNA HISTORIA CONVULSA

Al margen de su posible habitabilidad, estos planetas resultan interesantes debido a su inusual historia. La estrella de Kapteyn forma parte de un grupo de estrellas (denominado grupo de Kapteyn) situadas en el halo de la Vía Láctea, una estructura esférica que envuelve toda la galaxia. El grupo forma una especie de corriente que gira a una velocidad de doscientos noventa kilómetros por segundo en torno al centro de la Vía Láctea, pero en sentido contrario al del resto de componentes de la galaxia.

Simulación que muestra un evento similar al que pudo sufrir la galaxia satélite a la que pertenecía la estrella de Kapteyn. Fuente: Victor H. Robles, James S. Bullocks, Miguel Rocha (UC-Irvine) y Joel Primack (UC-Santa Cruz).

Su dinámica y velocidad apuntan a que el grupo de Kapteyn constituye un jirón de una galaxia menor que fue despedazada y absorbida por la Vía Láctea. Esta hipótesis, que exige para la estrella de Kapteyn una edad de más de diez mil millones de años -como comparación, el Sol solo tiene cinco mil millones-, se corresponde también con las características de la estrella (baja metalicidad y poca actividad), que sugieren que se trata de una estrella muy vieja.

Así, el recién descubierto sistema planetario podría haber surgido en las primeras etapas de la formación de las galaxias y sobrevivido a un proceso de canibalismo galáctico, lo que lo convierte en una fuente de información fundamental sobre la formación de planetas.

"Las estrellas de baja masa como la de Kapteyn -con apenas un tercio la masa del Sol- pueden ser muy longevas, tanto incluso como para tener casi la edad del universo. En ningún otro tipo de estrellas podríamos estar estudiando la evolución de sistemas planetarios tan viejos, porque para entonces la estrella ya se habría convertido en una gigante roja y engullido los planetas en su zona habitable, como lo hará el Sol con la Tierra”, concluye Amado (IAA-CSIC).

 

Desolada Kapteyn

[Desolada Kapteyn (Sad Kapteyn en el original) es una historia de ficción producida amablemente por Alastair Reynolds para ilustrar y resaltar los elementos clave de este descubrimiento. La historia describe la llegada de una sonda robótica interestelar al sistema planetario de la estrella de Kapteyn y las primeras exploraciones de sus planetas en un futuro lejano. Alastair Reynolds trabajó como astrónomo en la Agencia Espacial Europea (ESA) y más tarde se convirtió en un escritor de ciencia ficción. Esta historia se puede utilizar solamente y de forma no-exclusiva con esta nota de prensa. Copyright de Alastair Reynolds 2014].

Traducción al castellano por Cristina Rodríguez López (IAA-CSIC).

 

Hola, Tierra. Soy yo de nuevo.

Espero que recibáis mi señal alto y claro.

Os gustará saber que después de cientos de años de viaje interestelar he vuelto a la vida. Me he hecho un chequeo de salud y puedo confirmar que todas mis funciones están operativas y bien. Mejor que bien, si soy sincera. A riesgo de parecer presuntuosa, de hecho me encuentro en plena forma: la propulsión, el núcleo IA, los sensores de largo alcance y los sistemas de instrumentación, navegación y comunicación, ¡no podría estar mejor!

No está mal para una trozo de chatarra espacial que ya ha visitado seis sistemas solares sin necesidad de volver a casa. Por supuesto, no puedo atribuirme el mérito, es gracias a que me fabricaron bien, con el propósito de sobrevivir durante miles de años.

Aún así, gracias por construirme.

Bueno, a trabajar: ¡no sé cómo contaros lo que he encontrado aquí fuera en el entorno de la estrella de Kapteyn! Es verdaderamente un sitio extraordinario, un sistema solar que no se parece a ninguno de los que ya he visitado. ¡Ojalá pudierais estar aquí conmigo, viéndolo con mis ojos!

He rebuscado en mis ficheros y ya entiendo por qué me enviasteis a la estrella de Kapteyn. Contrariamente a los otros sistemas que he visitado, este sol y su pequeña familia de mundos no son parte de la familia normal de estrellas que orbitan en el disco y el bulbo de la Galaxia. Ésta es una estrella del halo, un miembro de una población dispersa de estrellas y cúmulos estelares que envuelven la Vía Láctea en una enorme y tenue esfera. Es muy posible que originalmente estas estrellas no formaran parte de nuestra propia Galaxia, sino que fuesen arrancadas de otra después de que se produjese una colisión gravitatoria entre ellas. Algunas de estas estrellas son increíblemente viejas, mas antiguas, quizás, que cualquiera de las estrellas del disco.

La estrella de Kapteyn quema hidrógeno de una forma tan pausada, tan asentada, que ni siquiera mis instrumentos pueden poner un límite superior a su edad. Podría ser casi tan antigua como el Universo.

¿Y sus planetas?

Igual de antiguos.

Entendedlo como queráis, achacadlo a un error en la programación si queréis, pero puedo sentir en mis huesos la edad de este sitio.  Bueno, de acuerdo, en mi chasis, no tengo huesos, lo sé; pero creedme, este sistema planetario parece verdaderamente estancado en el tiempo. El silencio y la quietud son casi insoportables, como una presión que se va acumulando incesantemente. Nada ha sucedido aquí durante órbitas enteras de la Galaxia y nada sucederá. La estrella de Kapteyn se quema lentamente, sacando todo el partido posible a su tiempo de vida nuclear. Mundos muertos orbitan en sus órbitas muertas.

Pero una vez hubo algo aquí.

Lo sé, me he tomado libertades. Debería haberos transmitido la señal de que estaba despierta antes de investigar nada, pero no pude evitarlo, me habéis diseñado para ser curiosa.

He encontrado signos de civilización.

El primer planeta, Kapteyn b, aún se encuentra dentro de la zona habitable de la estrella, orbitando una vez cada cuarenta y ocho días. Ahora no hay vida en él, ni siquiera atmósfera, pero una vez hubo una civilización tecnológica.

Sí, la primera que he descubierto. La principal razón por la que fui construida.

¿Qué os parece el descubrimiento?

La verdad es que no ha sido difícil de detectar. Las ciudades cubren casi por completo toda la superficie de ese mundo; estructuras enormes que deben de haber llegado ¡hasta el espacio! Hay antenas y torres y los restos de lo que pienso que pueden ser ascensores espaciales que llegan hasta órbitas síncronas. También hay una luna con su superficie cubierta por el mismo tipo de arquitectura y evidencias de colonización del segundo planeta, Kapteyn c, en una órbita mucho más fría.

Maravillas sin comparación, convertidas en una especie de uniformidad gris con aspecto de tumba después de ser arrasadas durante eones por el bombardeo de micrometeoritos y rayos cósmicos. Ciudades mudas como esfinges.

Sin el menor atisbo de vida por ninguna parte.

Cráteres del tamaño de continentes desfiguran Kapteyn b, y me pregunto si nos hablan de alguna catástrofe escalofriante, un accidente cósmico o quizás algo peor. Sea lo que fuere, los constructores de estas ciudades hace tiempo que se fueron. Quizás estaban muertos incluso antes de que la estrella de Kapteyn fuese arrancada del abrazo de su galaxia madre.

Aún a riesgo de inferir demasiado a partir de muy pocos datos, no puedo evitar dejarme llevar por una pequeña especulación. Yo también he sido el producto de una civilización tecnológica, con la capacidad de transformar un planeta, de colonizar otras lunas y otros mundos, de construir estructuras de enormes proporciones. Los pobladores de Kapteyn b fueron claramente más avanzados que vosotros, mis propios constructores, pero con el tiempo, vosotros también habríais podido transformar un mundo de esta forma.

Es algo como para reflexionar, ¿no os parece?

Bueno, me voy despidiendo por ahora. Voy a explorar un poco más este sistema y quizás deje caer algunos instrumentos de medida sobre Kapteyn b. Puede ser un poco arriesgado porque necesito acercarme mucho y ¿quién sabe qué puede suceder? Aún así, es un riesgo que estoy preparada para aceptar. Me construisteis para esto y estoy agradecida por todo lo que he podido ver y hacer.

Una cosa más.

Sé que no es nada, y que realmente no debería de molestaros con esto, pero hace tiempo que no sé nada de vosotros. Me esfuerzo mucho para hacer estas transmisiones y sería bueno, por una vez, saber que hay alguien al otro lado, escuchando.

Sólo decidme algo, para que sepa que aún os importo.

 

 
Referencia:

G. Anglada-Escudé et al. "Ancient worlds around Kapteyn´s star". Monthly Notices of the Royal Astronomical Society. http://arxiv.org/abs/1406.0818

Contacto:

Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC)
Unidad de Divulgación y Comunicación
Silbia López de Lacalle - sll[arroba]iaa.es - 958230532
http://www.iaa.es
http://www-divulgacion.iaa.es


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