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En diciembre de 2010, el asteroide Scheila mostró durante apenas tres semanas rasgos propios de los cometas, con un aumento repentino del brillo y el despliegue de una cola de polvo. Los asteroides del cinturón principal -donde se halla Scheila- giran en torno al Sol en órbitas casi circulares, de modo que no sufren los cambios de temperatura que, en el caso de los cometas, producen las características colas. Un grupo internacional de astrónomos, liderado por el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC), ha desarrollado un modelo que atribuye la eventual metamorfosis de Scheila al choque con un objeto menor.
http://www.iaa.es/prensa/la-cola-del-asteroide-scheila-se-debi%C3%B3-una...